Empleo

La prestación por cese de actividad para autónomos sigue estancada un año después

Un año después de que la Seguridad Social diera el primer paso para reformar la prestación por cese de actividad, la situación sigue sin avances. La medida comenzó con la creación de un observatorio destinado a analizar los problemas del sistema, pero hasta la fecha no se han implementado cambios…

Redacción de Razón Común6 min de lectura

Un año después de que la Seguridad Social diera el primer paso para reformar la prestación por cese de actividad, la situación sigue sin avances. La medida comenzó con la creación de un observatorio destinado a analizar los problemas del sistema, pero hasta la fecha no se han implementado cambios significativos.

El principal inconveniente radica en la concesión de la ayuda. Según datos de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA), aproximadamente el 60% de las solicitudes presentadas el año pasado fueron rechazadas, dejando a muchos autónomos sin cobertura tras el cierre de su negocio.

Un proceso bloqueado

Fuentes del Ministerio explicaron que la paralización de la medida se debe a que el Gobierno está actualmente centrado en la regularización de las cuotas de los trabajadores por cuenta propia. Sin embargo, insisten en que la modificación del cese de actividad sigue en la agenda y se abordará cuando corresponda.

Mientras tanto, las principales asociaciones del sector –ATA, UPTA y UATAE– continúan presionando para que la reforma no quede en el olvido. De hecho, ATA tiene previsto volver a poner el tema sobre la mesa en la reunión del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) convocada para esta semana.

Una prestación difícil de acceder

Celia Ferrero, vicepresidenta de ATA, señala que la reciente reforma del RETA ha permitido mejorar las cifras de concesión, aunque todavía están lejos de ser óptimas. Por su parte, la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos de España (UPTA) denuncia que el procedimiento sigue siendo excesivamente burocrático en comparación con el subsidio de desempleo para asalariados. «Esta ayuda debería ser un pilar del sistema de protección social, pero en la práctica se ha convertido en un instrumento de recaudación», afirman desde la organización.

Desde UATAE, recalcan que el problema radica en la falta de continuidad del observatorio, ya que, tras su creación, no se ha vuelto a convocar.

Un incentivo insuficiente

Ferrero subraya que el acceso a la prestación debería ser prácticamente automático en casos de cese de actividad, es decir, cuando el autónomo se da de baja en el RETA y declara oficialmente el cierre de su negocio.

No obstante, la realidad es que el diseño y la cuantía de la prestación no resultan atractivos para los autónomos. Según ATA, «nadie cierra su negocio para recibir 700 euros al mes». Por ello, consideran que la ayuda debería asemejarse más a la protección social de los trabajadores por cuenta ajena y concederse de manera automática.

Para UPTA, la clave para mejorar el porcentaje de concesión está en establecer criterios unificados entre las mutuas que gestionan la prestación. «Cuando haya una homologación de criterios, la concesión será casi automática», aseguran.

Además, desde UATAE alertan sobre el superávit en la cotización por cese de actividad, ya que en 2024 solo la mitad de los solicitantes logró acceder a la ayuda. «No basta con hacer la prestación más accesible y efectiva, también es fundamental garantizar una protección social adecuada», advierten.

La urgencia de un subsidio para mayores de 52 años

Por otro lado, UPTA ha instado al Gobierno a que, antes de finalizar el año, implemente un subsidio para autónomos mayores de 52 años. La propuesta busca replicar la ayuda que reciben los asalariados en esta franja de edad cuando agotan su prestación por desempleo.

La idea es que, una vez concluya el periodo de cese de actividad, los autónomos puedan acceder a este subsidio, evitando que queden desprotegidos.

«Es urgente que el Ministerio cumpla su compromiso y ponga en marcha esta medida, tal como prometió la ministra Yolanda Díaz. Muchos autónomos han dedicado su vida a su negocio y, al cerrar, se encuentran en una situación de vulnerabilidad», declaró el presidente de UPTA, Eduardo Abad.

¿En qué punto está la reforma?

En marzo del año pasado, el Ministerio convocó la primera reunión del observatorio para debatir posibles cambios en la prestación. Durante el encuentro, las asociaciones propusieron que las resoluciones de las mutuas sobre los ceses de actividad pudieran ser revisadas por las propias organizaciones.

Sin embargo, en julio el Gobierno aún no había tomado ninguna decisión, lo que llevó a las asociaciones a denunciar la inacción del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Ahora, ATA volverá a insistir en la necesidad de reactivar la reforma durante la reunión del RETA.

Problemas clave del sistema

El principal motivo por el que las asociaciones demandan cambios en la prestación es su baja tasa de aprobación. Según ATA, casi el 60% de las solicitudes son rechazadas, en parte debido a la falta de criterios homogéneos entre las mutuas. Dependiendo de la entidad que evalúe la solicitud, el mismo caso puede ser aceptado o denegado.

Actualmente, las mutuas son responsables de la totalidad de la cotización de los autónomos en situación de desempleo, lo que genera diferencias en los criterios de evaluación.

¿En qué consiste la prestación?

La prestación por cese de actividad es un mecanismo de apoyo para autónomos en situaciones de cierre por causas económicas, técnicas, organizativas o de fuerza mayor, entre otras. Su duración puede alcanzar hasta dos años, dependiendo del tiempo cotizado, y fue introducida en 2010.

Por ahora, esta es la única ayuda disponible para autónomos en situación de desempleo. No obstante, algunas asociaciones consideran esencial la creación del subsidio para mayores de 52 años como complemento a la prestación actual.

Lo que es inaceptable y cómo se podría haber evitado

Es inaceptable que un año después de anunciarse la reforma, los autónomos sigan sin una solución efectiva y que el 60% de las solicitudes sean rechazadas. La falta de voluntad política y la ineficacia administrativa han dejado en el aire una ayuda que debería ser un derecho fundamental para cualquier trabajador. No solo se ha mantenido un sistema burocrático y desigual, sino que además se ha generado incertidumbre y desprotección en uno de los colectivos más vulnerables del mercado laboral.

Para evitar esta situación, el Gobierno debería haber implementado medidas concretas desde el inicio, como una simplificación en los trámites, la homogeneización de los criterios entre las mutuas y la garantía de una respuesta rápida y clara para los solicitantes. La puesta en marcha de un sistema automatizado de concesión basado en datos verificables, como la baja en el RETA y las pérdidas económicas demostradas, habría permitido agilizar los procesos y reducir el porcentaje de rechazos.

Propuesta para mejorar la situación de los autónomos

Para garantizar una protección real a los autónomos, es imprescindible reformar el sistema de prestaciones con un enfoque más justo y accesible. Primero, la concesión de la prestación por cese de actividad debe ser automática cuando se cumplan ciertos requisitos básicos, eliminando la excesiva discrecionalidad de las mutuas. Además, es crucial que las cotizaciones aportadas por los autónomos se reflejen en una prestación digna y no en un sistema diseñado para recaudar sin ofrecer garantías reales.

También es necesario establecer un subsidio complementario para mayores de 52 años, similar al que tienen los asalariados, y mejorar los mecanismos de control para evitar que las mutuas rechacen solicitudes de manera arbitraria. Por último, la activación del observatorio debe ser inmediata y periódica, con una evaluación constante de las necesidades del colectivo para adaptar las medidas a la realidad del mercado.

Fuentes

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